NomadaSport - 6º Raid Al Magrib - Diario del Raid

 

6º RAID AL MAGRIB

 

Presentación

Fotos

Clasificación

 

6° RAID AL MAGRIB

 

 

 

El Raid narrado por los ciclistas (recopilación de Marta)

 

Domingo 18 de Abril: Marrakech-Atlas

 

Comienza la ruta…

“Teníamos todo el viaje por delante, pero estaba lleno de incertidumbres, se te podía romper la bici, podía  nevar, podía estar cortada la carretera…

Durante el día también fui conociendo al grupo un poco más, tanto por mi parte como por ellos, porque casi nadie se conocía.

Una vez que nos montamos en las bicis creo que es cuando se produce el gran cambio. Hasta ahora había sido un viaje normal, pero una vez que te montas, el objetivo cambia, pasa de ser normal, a ser una aventura en vez de un viaje.”

(Juan Pablo)

 

La noche en las casas bereber de Cherket…

 

“Me sorprendió ver que no había luz, no había electricidad, ni luna, si no encendías una linterna no veía nada. Pero levantabas la vista y veías el firmamento con todas sus estrellas, cada detalle.

También la hospitalidad de la familia donde estábamos. Supongo que se están acostumbrando, pero creo que les sigue resultando sorprendente, como a nosotros.

El choque tan grande de una vida tan tradicional desde hace siglos a nosotros, occidentales, con nuestra vestimenta, la cámara, o les hacías oír música.”

(Juan Pablo)

 

“…con lo poco que se puede vivir, la simpleza de las casas. Sólo paredes, ni muebles ni nada. Y a pesar de todo, cómo te muestran orgullosos su casa, el niño que nos llevó nos iba diciendo: aquí dormimos, aquí comemos,…”

(Fran)

 

Lunes 19 y Martes 20 de Abril: El Atlas

 

“¡Por fin pude dormir esta noche! (a pesar de los tambores, los brazos torraos, la cama de Pokemon, la almohada terriblemente mullida, el sol y los ronquidos de mis compis), así que me levanté muy contento al desayuno (aunque seguía torrao). Hicimos el agosto al primo de Mohamed y por fin nos metimos en pistas (inauguración a cargo de la bici de JuanPa).

Pasamos por pueblos con niños resabiados que nos atacan en jauría. Paramos en un bar a tomar un té (otra vez), para afrontar a continuación una subida cronometrada de 20 km que nos advierten que será fácil. Pero las inclemencias del tiempo demuestran lo contrario. Las hostilidades se desatan temprano, el líder del pelotón ataca pronto. La pista se convierte en un río de sudor y lágrimas. Al final todos llegamos arriba y recibimos nuestro premio: una hermosa vista del cañón y un suculento almuerzo.

La bajada es maravillosa, no podemos resistir la idea de hacer fotos en cada tramo.

Al final volvemos a carretera, donde derrochamos las energías que nos quedan. Las animadoras demuestran su gran espíritu deportivo corriendo los últimos kilómetros. El último pueblo empieza pero parece no acabar… al final llegamos al albergue donde nos aguarda una cena de hermandad, culminada por una fiesta de música y bailes variados y magia bereber. Algunos dormimos en la terraza, donde podemos apreciar la noche en todo su esplendor, amenizados por la dulce voz de Marta.”

(Miguelerre)

 

AHIDOUS: Complejo baile en círculo propio del Alto y Medio Atlas. En general forma parte de los ritos de la vendimia y toda la comunidad participa en ellos. Al son de unos cánticos antifonarios se alternan círculos de hombre y mujeres que danzan alrededor de los músicos. Estos generalmente solo tocan el Bendir (Tambor oriental), aunque, a veces, se incluyan otros instrumentos.

 

Miércoles 21 de Abril: El Todra

 

“No me gustaron las Gargantas de Todra porque había turistas, ni siquiera me paré.

El resto del día fue muy divertido, estuvimos en casa de un señor en la primera prueba, que para darnos el sobre nos hizo beber dos tes a cada uno. Y nos enseño en la azotea de su casa todo el pueblo, y de ahí partimos hacia Tinerhir.

Ricardo se dedicó a preguntar a todo el mundo por la ruta a Casablanca.

Paramos a disfrutar un jamón buenísimo.

Y Tinerhir no me dijo nada, ni el palmeral.”

(Edu)

 

Jueves 22 de Abril: El Sagro

Primera parte: los tres puertos…

 

“El tercero ha sido el mejor de los puertos que he subido. Y por ahora la ruta que más me ha gustado. Ha sido el día que más he tirado, gracias a que ayer descansé.”

“Cuando llegas después del último puerto, había unas rocas como una puerta que parecían la meta,…y las vistas…”

(Salva)

 

Y después el descenso…

 

“La bajada lo mejor del día.

Sensaciones, a parte del dolor de barriga, la bajada, soy fanático de las bajadas. Saltar, la horquilla perdía aceite de tanto saltar, nunca me había pasado.

Yo hubiese puesto 10 km más de bajada, he disfrutado un montón. Me tenía que abrir los dedos de la mano con la otra mano, bueno, aún me duelen.

Los camellos por el camino también me han gustado.”

(Salva)

 

Llegada a Baha…

 

“Me ha impactado mucho entrar aquí, en Baha, había un tío de blanco diciéndome que entrase, y después me he tirado a la piscina. Ostras, eso no pasa todos los días.”

(Salva)

 

Viernes 23 de Abril: PreSahara

Último tramo cronometrado…

 

“Me he sentido bien, feliz por estar aquí, ganar no es lo importante.

Me he sentido mejor que los otros días porque no tenía mochila y la pista ha sido muy buena para mí.”

(Ricardo)

 

“Me ha ido muy mal porque tenía el cambio mal, he tenido que subir con el plato pequeño. No he disfrutado porque no he ido cómodo. Aunque ver los culitos de mis compañeros me ha gustado.

He tenido algún espejismo, he pensado que había una enfermera potente esperando en la meta.”

(Andreu)

El esperado final en las dunas…

 

“He tenido sensación de liberación, ya se ha acabado lo bueno y lo malo. El cansancio y el compañerismo. Una mezcla de sensaciones.

Yo llegué catatónico perdido, vi el desierto y dije, ¡coño, el continente africano!

La inmensidad del desierto me hizo sentirme pequeño. La pista, rodeados por esos “acantilados”, iba el Land Rover al lado y parecía así de pequeño, imaginate nosotros.”

(Ramón)

 

“El paso por el desierto, iba yo solo y miraba y no veía a nadie. La sensación de soledad, eras un puntito. Paré la bici y no se oía nada, solo el aire. Me impresionó ser un puntito de vida en medio de nada.

La razón por la que vine a este viaje fue tumbarme en una duna y mirar las estrellas, y lo conseguí. Estábamos los cuatro callados. Porque la pobreza, el regateo,… ya lo he visto y no me llama tanto la atención.

Sí me parece increíble que esté tan cerca de España y sea tan diferente. Siempre he pensado que esta gente cuando viene es cuando se jode. Creo que la gente es buena por naturaleza.

El viaje ha estado muy bien organizado, vuestra disposición a todo, el buen rollo que tenéis. Todo el equipo.”

(Fran)

 

Algunas cosas más…

 

“Me gustaría dejar unas líneas en el diario del viaje, palabras que puedan definir los momentos vividos, las emociones conseguidas, pero creo que necesitaría llenar varias hojas, y que en ellas no llegaría a plasmar las sensaciones experimentadas por la mayoría de nosotros. Por eso voy a limitarme a escribir varias frases.

En este preciso momento al haber finalizado la aventura, siento la alegría de la prueba superada, del trabajo bien hecho, pero no puedo esconder la tristeza que siento por abandonar a mis compañeros. Quiero darles las gracias por haber estado aquí, por haber conseguido que la obra representada fuera superior, el escenario ha sido grandioso, pero sin estos compañeros de reparto, los kilómetros recorridos no habrían tenido tanta vida, tanta alegría, tanta emoción.

También me gustaría dejar constancia de que gracias a esta semana de convivencia, me siento más español, esperando eso sí, que también vosotros os sintáis algo más catalanes.

Por último agradecer a la  organización las atenciones prestadas, la sonrisa permanente, las palabras de ánimo, la crema bronceadora y la leche, incluso la vaselina. Esperando que algún día nos podamos reencontrar.

Pero no puedo finalizar este escrito sin utilizar una “frasecita” en catalán, siendo una parte del himno del Barça, que dice: “Tots units fem força” y recordando a todos que la zanahoria y la pastanaga es exactamente lo mismo. Adeu…

(Andreu)

 

“Para mí todo diez,... La sensación es cojonuda…. Es una de las mejores formas para conocer en profundidad una cultura.

Ahora mismo estoy destrozado y tengo dolor en las rodillas. Los malos momentos en bici te los hace olvidar el grupo y la gente de aquí.

La sensación ha sido muy buena. Si me fuera a Méjico en bicicleta, me gustaría que fuese asi”.

 (Kike)

 

“El viaje tiene dos partes claramente diferenciadas, que son las dos cordilleras. La del Atlas es grandiosa, pero es más parecido a la europea, a España. Pero el Sagro,…el contacto con el desierto,…es cuando ya te sientes realmente en África. El Sagro es lo que creo peculiar o más interesante de este viaje.”

(Juan Pablo)

 

“Aquí todo va siendo muy variado.”

(Miguel R.)

 

“El viaje está siendo una gozada, pero ya noto la espalda bastante cargada, lógico porque no he entrenado lo suficiente.

Se respira armonía y tranquilidad, y sobretodo me ha sorprendido la amabilidad y simpatía de los lugareños.”

(Itziar)

 

 

 

 

6º Raid Al Magrib, Something to remember for the years to come

por Ricardo

 

 

Escrevi este diário sobre o raid Al-Magrib para aqueles que o percorreram, recordem e não esqueçam, e para aqueles que ainda não percorreram, o façam, onde quer que estejam.

Muita coisa se passou durante estes 7 dias que não podem, nem se conseguem descrever. São momentos únicos e inesquecíveis que deixarão para sempre uma marca indelével na minha memória e na memória de todas as pessoas com quem convivi e me cruzei.

Alguns só sabem que existe um mundo lá fora porque têm televisão em casa, e aqueles que não ousam experimentar novas experiências, nunca perceberão estas palavras, porque não as viveram.

 

 

 

Reguengos de Monsaraz - Marrakech

 

Hoje parti de Reguengos de ânimo leve. Julgava eu que esta aventura iria ser fácil. Em Rosal de La Frontera veio-me à memória tempos passados há mais de 15 anos.

Na minha mente tinha a imagem de uma rua com lojas de ambos os lados, onde se compravam rebuçados, eram tempos em que compensava ir até Espanha, aquele território era estranho para um jovem adolescente.

É bom reviver o passado, especialmente quando são boas recordações.

Ao embarcar no Fast-Ferry, apercebi-me o porquê de ser tão rápido e de não ir com muita gente a bordo. O preço do bilhete é precisamente o mesmo que para outra embarcação normal, a diferença está na velocidade. Enquanto que neste se demora 35 min a chegar a Tanger, no outro demora-se 2h30 para Algeciras. A rapidez paga-se com as fortes rebentações no casco do navio provocando grandes oscilações. Até fazia tilt...

Chegado a Tanger e ainda no ferry, é altura de seguir a técnica da imitação. A um canto estava uma mesa reservada para a polícia marroquina onde as pessoas se dirigiam para ir buscar uns papéis. Pois é, eram para preencher e entregar para a polícia carimbar o passaporte, longos minutos passaram desde o primeiro gesto de apanhar o papel. O pior estava para chegar e eu ainda não sabia.

Já na alfândega, fiquei retido tempos a fio. O portageiro marroquino pedia-me uma propina para que a assinatura dos papéis do carro fosse mais rápida. Fiz-me desentendido, e os minutos foram passando e eu não passava daquele impasse. A aventura de uma vida tinha acabado ainda antes de ter começado.

Chamei-o e dei-lhe 20 dirhams (2€) - ele queria 10€ para desbloquear aquela situação. Nisto veio outro falso guia, dizendo que tinha de ir à polícia mostrar o passaporte porque era a primeira vez que ali estava. Este portageiro era mais simpático, chamava-se Ahmed, e acompanhou-me naquele caminho desesperante. Diversas pessoas ofereciam os seuss serviços, mas o Ahmed só dizia “tranquilo”. E assim foi, nº do passaporte inserido no computador e mais 50 dh fora do bolso. Voltei aguardar “tranquilo”. Não se pode apressar os marroquinos.

Cansado de esperar, chamei pelo seu nome e perguntei-lhe o que se estava a passar? Euros disse ele. 10€ foram a alavanca que me tiraram dali para fora.

 

Motor a trabalhar e sigo as indicações em direcção a Rabat. A única estrada disponível estava fechada, quando dei conta estava a caminho de Sebta (Ceuta), direcção oposta aquela que queria tomar. Imaginem a rotunda do Marquês com metade do tamanho, e misturem um bocado de pessoas, bicicletas, animais e vejam onde é que eu estou metido.

Parei e perguntei a um polícia como seguia para Rabat? Disse qualquer coisa em árabe parecido com “ficas aqui hoje, dormes em Tânger e bebes um café”. Não sabia o que pensar. Ali não ficava eu.

Insatisfeito com a primeira resposta, pergunto a outro polícia que disse qualquer coisa assim “Volta a Tânger, bebe lá um café que isto já passa”. Voltei atrás e estacionei mesmo em frente à grade policial que me impedia a passagem. Tive tempo de conversar com um arrumador idoso e perguntei-lhe se aquilo era porque estavam a rezar? Riu-se imenso - quando fiz o gesto de rezar- acenando com a cabeça em sinal afirmativo.

Segui viagem e reparei na grande costa com lindas praias e policias por todo o lado.

 

Fiz-me à estrada logo após o sol nascer, eram 06h30 da manhã. Segui a auto-estrada para Larache, onde deveria fazer um desvio até Ksar el Quibir. Foram mais 30 kms, ida e volta, mas valeu a pena porque a carga histórica em torno deste nome é muito forte para nós, portugueses.

Mais uma vez fiquei surpreendido com a forma de conduzir marroquina. Já tinha estado na Tunísia e visto algo parecido, mas aqui é impressionante a falta de respeito pelas regras de trânsito. Os traços contínuos e sinais existem e estão nos sítios certos, a polícia também existe -e são muitos- mas os infractores escapam-se sempre. Bem, nem todos podem escapar, por duas vezes não tive essa sorte.

A auto estrada parece um campo minado. Nunca se sabe onde está uma mina. São miúdos no meio da via, peões e bicicletas nas bermas, camions de marcha atrás, transporte de materiais de um lado para o outro, a pedirem boleia, etc. Ah! Quase me esquecia, a relva debaixo dos rails de protecção deve ser mais tenrinha e abundante. Havia ovelhas a pastar por aqui e por ali...

Cada vez que entrava numa cidade como Rabat e Casablanca, o meu ritmo cardíaco disparava para valores fora do normal. Por diversas vezes iam-me arrancando a pintura do Peugeot que ainda só tem um mês. Cada vez que me lembro disto, nem sei como me meti em tal loucura.

Quem sobrevive e conduz em Marrocos, está apto para qualquer região do planeta.

Fiquei feliz ao ver o nome Marrakech escrito numa placa da estrada, era sinal que a mesma ia até lá, e eu sempre podia ir um pouco mais à vontade, porque se a auto estrada parece um campo minado, a N1 parece o Iraque. Somos todos potenciais alvos.

Em Roma sê romano, em Marrocos sê marroquino, depois de mais de 400 kms, o traço contínuo deixou de existir para mim durante pelos menos 2 ou 3 vezes, mas mesmo assim ainda ganhava o troféu “volante de cristal, tão dedicada, cuidada e precisa era a minha condução.

A auto estrada acabava em Sebbat, 148 kms era quanto marcava para chegar ao meu destino. Disse para mim mesmo “Não pode ser, mais 3 h de tortura!!!”

Sinais de luzes. Isto deve ser um sinal de polícia, pensava. Bem, o limite é de 100km/h, eu vou a 90 por isso não deve haver problema. Ainda esperei que outro carro me ultrapasse, não fosse a polícia mandar-me parar. Não havia hipótese, os outros carros estavam cada vez mais longe, mantive a velocidade cruzeiro até a polícia me mandar parar.

Diziam “qualquer coisa Vitesse”. Grande bronca, fui apanhado no radar.

Eu afirmava aos polícias que ia abaixo da velocidade permitida que era de 100km/h, o polícia disse-me que o limite era de 60 km/h e por isso tinha de pagar 400 Dh. Grande bronca. Só tenho 170 Dh. E agora?

Se fosse em Portugal, com um pouco de parlapier e a coisa resolvia-se, aqui, o meu francês é mau e o árabe ainda pior. Peguei em 40€ e perguntei se podia ser assim -em Portugal era suborno de certeza- ainda expliquei a ambos que correspondia a 400 Dh. Olharam um para o outro e pensei que fossem aceitar o dinheiro ou então encará-lo como um suborno.

Estava feito, quando um deles disse “la base”, pensava “ terei de ir para a esquadra?”. Grande bronca. Eu só queria chegar a Marrakech para andar de bicicleta. A base não era uma esquadra, era uma base militar que tinha passado minutos antes. Com a aflição nem me lembrava.

Perguntaram-me se era a primeira vez em Marrocos e se era casado? Respondi que sim, e mandaram-me seguir. Como sinal de agradecimento, abri a carteira e mostrei a suposta foto do meu filho -era o meu sobrinho- , mas o que eles adoram foi a foto da minha mulher, Ariete. Eu dizia, “Mui Guapa”, mais uma vez consegui uns calorosos apertos de mão, uns sorrisos rasgados e um “bom journée” como companhia. Tudo isto porque fui sempre muito educado e disse algumas palavras em árabe.

 

 

O Raid

 

Já em Marrakech, as indicações para o hotel Siaha **** correram bem. Desta vez não me perdi.

Rapidamente e sem perder tempo faço o check in no hotel, porque o tempo para ir à praça jamaa El Fna era pouco. A praça era como um cartão de visita ilustrado, demasiado real para passar despercebido. Tudo o que li e ouvi, sobre o Marrocos das cores, o Marrocos dos perfumes, o Marrocos das matérias, estava ali, ao meu alcance num verdadeiro jogo de sedução, ao qual seria uma loucura resistir-lhe.

A organização tinha preparado uma reunião para as 18h00 para todos os participantes se conhecerem e onde se iria explicar em espanhol os 7 dias da aventura marroquina. Dali passámos à montagem das bicicletas, Marta, a rapariga mais franzina do grupo, teve uma pequena avaria. Perdeu o parafuso que prendia o volante. Fita cola tipo americana foi a solução encontrada. O tempo será o juiz se esta opção foi ou não a melhor, pelo menos foi a possível.

 

-1º dia

05h00 da manhã e o galo não cantou. Fiquei na dúvida se foi por não haver galos em Marrocos, ou se era muito cedo?

Pequeno-almoço tomado e lá fomos nós para a primeira tirada do dia. Eram perto de 200 km para serem percorridos de jipe. Muitas horas depois chegávamos finalmente ao nosso destino, ainda um bocado ensonados e maçados.

Esperavam-nos longa subidas em alcatrão não muito acentuadas. Enchi o meu camelbag em demasia, mas rapidamente cheguei à conclusão que não era necessário tanta água porque a organização estava sempre por perto com o apoio logístico necessário.

As descidas são um pouco acentuadas e o alcatrão faz-nos rolar a imensa velocidade.

Ao longe, já se podia descortinar o local onde o nossos corpos iriam repousar. Era um aldeia berbere recheada de miúdos ansiosos pela nossa chegada. Alguns bombons volvidos, e eis que chega a hora da escolha dos grupos por parte dos miúdos berberes.

Oferecem-nos as suas casas, simples sem água nem luz, construídas com engenho e dedicação com uma argamassa de terra e palha compactada. Ali, nada é supérfluo, tudo tem uma razão de existir. É incrível como a hospitalidade e o conforto proporcionado pelos inúmeros tapetes, nos conseguem transmitir confiança e a sensação da frase “home sweet home”. Este povo não tinha nada e vivia feliz. Uma lição de vida para muitos povos ocidentais.

A espécie de salamandra existente aquece rapidamente aquele local, sem dúvida o melhor lugar da casa. Eu, o Fran, o Miguel, a Pilar e Chema doravante será o “El Chacal”, trauteávamos diversas músicas entre muitas rodadas de chá verde e de pão que era molhado numa mistura de mel e azeite, presumo eu. Esta, e os sinais, eram a única forma de comunicação possível com o Yubi, a sua mãe e o senhor idoso.

O nosso apetite tinha sido camuflado, não sentíamos fome mas era óbvio que aquela refeição não tinha os nutrientes necessários para repor as energias despendidas naquele dia, nem para nos preparar para os seguintes. Sabendo disso, a organização preparou-nos uma bela refeição de massa para aqueles que desejassem comer.

 

-2 dia

Já de manhã voltaram a servir-nos pão e chá. Não saíamos dali sem beber pelo menos 3 copos de chá cada um.

É sufocante e impressionante como os miúdos nos cercam. Aparecem vindos de todo o lado, abordando-nos pedindo sempre algo. Alguns correm descalços atrás de nós durante largos kms, para mim essa atitude era recompensada com um bombom ou uma moeda de 1dh.

Os miúdos apesar de não mexerem em nada, são sempre muitos e chegam a magoar-se por causa de um bombom, mas, nem tudo tem sido fácil, ao atravessarmos algumas aldeias, fomos corridos à pedrada porque não tínhamos dado nada. Os 3 kg de rebuçados e doces tinham de ser racionados pelos 7 dias, se eu quisesse não duravam uma tarde.

Aqui estamos nós a beber um chá, quem sabe, com água do lago Tislit que está aqui bem perto de nós. Só para alguns, havia ainda outro lago, chamado Isli, maior que este, mas para lá chegar eram precisos mais alguns kms (15) .Como alguém disse e muito bem “Vamos lá”. É para isso que aqui estamos.”

Izlane é o hotel onde está o chá e os bolinhos. Tralha arrumada e é altura de tomar um banho turco antes de anoitecer.

As instalações eram básicas, no local havia 2 cubas enormes sempre com água a correr, uma a ferver e a outra fria, o balde, distribuído à entrada, era o ingrediente que faltava para o menu principal. Cada um fazia a sua própria mistura, e depois era só deitar cabeça abaixo. Uma experiência a repetir, sem dúvida. Uma forma de relaxar em território africano. Quem quisesse tinha direito a massagem.

Parece que estou num filme, tudo isto parece uma paisagem lunar. Estarei a sonhar ou a delirar!!!

 

-3º dia

Não é um pequeno-almoço continental, mas as panquecas, doce e corn-flakes são mais do que suficientes para alimentar corpo e espírito.

Saímos tarde e lá fomos em direcção ao ponto mais alto de todo o raid. São 2600 m de altitude, rasgados por enormes vales férteis onde os árabes aproveitam para cultivar o seu sustento.

Gritos e mais gritos de crianças que vêm ao nosso encontro de onde quer que estejam, estas são as palavras que ficarão para sempre na minha memória: “uée, uée, uée, uée uée, uée; monsieur, monsieur monsieur; bombom, bombom; stilo, stilo, stilo”, tudo isto, repetido dezenas de vezes por dezenas de crianças e que somado ao longo de vários quilómetros, dá muitos milhares de palavras.

Ao atravessarmos as aldeias, as crianças mais medrosas ficam na berma da estrada de braço estendido esperando o toque das mãos do betetista.

Existe sempre um espaço restrito para além do qual elas nunca passam. É como se há nossa volta existisse um escudo que nos protegesse, porém, hoje tivemos de ser escoltados por 2 vezes.

Está na hora de mais um troço cronometrado. Ontem, o troço não me tinha corrido bem, eram só 5 kms, sempre a subir por alcatrão. Fiquei em 4º lugar. Quem me surpreendeu foi a rapariga da fita-cola; na sua bicicleta de fim de semana, pedalada a pedalada, ia ganhando terreno a todos os demais. Acabou por ficar em 2º lugar. Na altura olhando para ela pensei ”detrás daquele seu aspecto frágil, esconde-se uma máquina geneticamente perfeita”. Era ela. Era a Marta, uma “fiera”, como ela carinhosamente me chamava.

Hoje o troço tinha 20 kms e eram apenas caminhos, bem ao estilo do btt. O vento estava horrível e não permitia grandes andamentos. Consegui chegar em 2º lugar com alguma distância dos restantes.

Almoço variado composto de massa, cenoura, tomate, beterraba servido a 2600m de altitude, antes da descida de 20 kms.

Paisagens surreais e caminhos fantásticos, as melhores e mais rápidos que alguma vez fiz.

 

-4º dia

A etapa de hoje servia para relaxar, o dia seguinte adivinhava-se bastante duro.

A manhã começou de forma animada, estava previsto uma gincana -semelhante a um rally papper- para isso fomos divididos em grupos de 4. O objectivo era descobrir as 4 pistas que nos eram dadas, só validando as mesmas é que era possível seguir o caminho correcto.

O meu grupo, de nome “canário”, era constituído pelo Edu, Itziar e Juan Pablo, recebemos como primeira missão, um papel com algo escrito em árabe. Após longas e diversas tentativas das mais variadas maneiras, descobrimos que as palavras significavam o nome de um senhor que estava algures na aldeia berbere, pronunciava-se Forchiberchou. Como se escreve? Não sei.

Quem tem boca vai a Roma, e nós, fomos a casa do senhor. Um convite nunca se recusa, e então sentámo-nos para uma rodada de wisky berbere (chá). A primeira daquele dia. Sem nos preocuparmos com as horas, fomos conversando e por fim lá recebemos a 2ª pista para seguirmos sul em direcção às gargantas do Todra.

Ao passarmos junto ao albergue Baddou, ficámos a saber que éramos os últimos. Parecíamos o comboio regional, parávamos em todas as tascas e apeadeiros.

As gargantas do Todra são fabulosas, um imenso desfiladeiro com paredes de escalada e muitas barracas com um pouco de tudo à venda. O resto dos participantes nem a sombra se via.

Já no hotel em Tinerhir, esperava-nos um presunto pronto para ser devorado. Os árabes e muçulmanos não comem carne de porco, nem bebem cerveja, no entanto, aqui foi possível arranjar ambas as coisas.

Mais uma vez, nada a apontar, nem do hotel, nem do jantar, nem mesmo do serviço.

 

-5º dia

Parecia a maratona de Portalegre. Era ainda muito cedo e já se notava o bafo vindo do deserto. Aquela hora deu para perceber que o dia ia ser quente.

Foi a etapa mais longa, e também a mais espectacular. Não digo que tenha sido a mais dura, porque tivemos umas descidas super perigosas cheias de pedras durante mais de 2 horas para percorrermos pouco mais de 20 kms.

É verdade que parávamos para tirar fotografias, mas era quase impossível faze-las todas de seguida devido às dores que provocavam nos joelhos, costas e trícipetes. É incrível como é que no meio do nada, se consegue ver 1 ou 2 berberes isolados, vendendo algo.

Cheguei arrasado a Baha. Tinha conseguido manter o 2º lugar durante o 3º troço cronometrado do Raid. Depois fiquei para trás para tirar umas fotos quando reparei na Itziar que vinha sozinha. Disse-me “Que alívio verte”, como um verdadeiro cavalheiro, acompanhei a senhora até lugar seguro. Faltavam mais de 30 kms para o fim, escusado será dizer que chegámos já de noite.

Dentro das muralhas da Kasbah esperavam por nós... umas tendas dispostas em forma de acampamento equipadas com tudo, à excepção do ar-condicionado.

 

-6º dia

06h00, um pequeno-almoço recheado, e baterias carregadas para outro dia alucinante.

A fase seguinte passava pela inspecção e limpeza geral da Btt. Uma surpresa, tinha 2 enormes bolsas de ar no pneu tubeless traseiro (deve ter sido das pancadas). Gritei bem alto “Sabotagem”. Os espanhóis estão a tentar fazer com que fique desclassificado. Neste momento vou em 2º lugar, a muitos minutos do primeiro e com alguma margem de manobra para os restantes participantes. O que havia a fazer? Mudar de pneu foi a primeira coisa que me ocorreu, o problema era o sistema tubeless, por aquelas bandas não havia pneu tubeless de certeza. Tirei o pneu para colocar uma câmara, por dentro parecia estar com varicela, havia bolhas por todo o lado.

Said, o condutor berbere, sacou de um espinho que serviu de alfinete para retirar o ar da bolsa que se tinha formado, tal e qual como fazemos para diminuir o tamanho das bolhas que se formam no nosso corpo quando há fricção. Esta operação resultou, o pneu parecia um passador, o líquido verde era como suor a sair dos poros. O pneu tornou-se quimicamente instável!!! Estava sujeito ao furo a qualquer momento.

Os homens berberes que nos acompanham, são hábeis condutores e engenhosos mecânicos. Por diversas vezes vi-os solucionarem problemas com o pouco que têm à mão. A necessidade aguça o engenho.

Faltava 1 troço competitivo, Xavi, o 1º classificado tinha 10 minutos de avanço em relação a mim, e por sua vez eu tinha sobre Andreu, uma vantagem de 5 min -que não me chegavam se furasse. Estava portanto o 2º lugar em aberto. Antes da partida, decido pela primeira vez deixar tudo o que carregava no jipe. A partir daquele instante, as minhas pernas transformaram-se em asas prontas para voar sobre mais um prémio de montanha. Foram 3 duríssimos “puertos”, como lhes chamavam os espanhóis.

Lembro-me agora que entre muitas avarias, tais como SPD arrancarem-se dos sapatos, desviadores, raios, parafusos de suspensão, uns travões de disco Magura Julie que tiveram de ser sangrados, eu, além deste percalço do pneu também tive os meus problemas. O travão da frente continua esponjoso, mas desenrasca, as rodas CrossMax “foram testadas em combate” e nas piores condições de utilização, desconfio que a roda de trás está empenada. Se assim for, não passam no teste do material.

São 15 km competitivos por trilhos pedregosos e arenosos. Após escassos metros do início, assumo a liderança que consegui manter sempre até ao fim. Ganhei alguns minutos a Xavi, mas não foram os suficientes para ganhar o prémio final que era um capacete. Há medida que ia ganhando terreno, pensava que Xavi estava a fazer de propósito, ao falar com ele, reparei que estava mal. Tinha diarreia e estava desidratado. Se houvesse mais dias de competição não lhe dava hipótese.

Havia de ser bonito se fosse um português a ganhar o Raid.

Marta e Itziar não rolaram nesse dia, isto estava a ser demasiado massacrante para quem começou andar de bicicleta há pouco tempo. Temos feito nos últimos 2 dias estiradas de mais de 100 km, e quase sempre por caminhos de terra.

Este raid era para ter uma duração de 7 dias em que o último seria de 23 km para visitarmos as dunas de Tinfou, porta de entrada para o sahara. Houve alguém que teve a brilhante ideia de juntarmos a etapa de hoje com a do dia seguinte. Até aqui tudo bem, assim ganhávamos um dia para a viajem até Marrakech (deveria levar no mínimo 8 h de carro), o pior, foi quando rolávamos há aproximadamente 5 h pelo deserto fora que o psicológico começou a funcionar, ou seja, durante o almoço, Juan, questionou quem queria ir até Tinfou. Ao que parece fui o único louco a dizer que queria ir.

Passado um rato- um bocado- depois de estarmos novamente ao caminho e após breve paragem para bebermos algo, Juan fez questão de lembrar a todos que, deixarmos os 23 Kms restantes para o dia seguinte ia ser pior devido ao calor e à viagem que teríamos de fazer, além do mais, ficaríamos a descansar tranquilamente no hotel, tomávamos o pequeno-almoço mais tarde, e depois era seguir viagem com banho tomado e roupa limpa. Se assim não fosse iríamos todos suados, cheios de areia e com a roupa da bicicleta que não é tão confortável com esta que trago vestida.

A decisão foi unânime, fazemos tudo hoje, até às dunas são 20 kms de alcatrão e mesmo assim o pessoal rolava a uma velocidade assustadoramente baixa (14km/h).

O hotel Palmeral em Zagora tem boas instalações, e permite uma excelente vista sobre o nascer ou pôr do sol.

Ao jantar, além do típico cuscus com frango ou cordeiro, a massa sempre fez parte da nossa ementa. A qualidade e quantidade são sempre mais que suficientes. Quem me conhece sabe que sou um bom garfo.

Moscas no leite, no doce e na manteiga fazem parte do menu do betetista berbere.

Há coisas que por aqui não se podem esquecer, nem sequer ficar indiferentes, como por exemplo ver miúdos com menos de 15 anos arranjar uma estrada de terra batida; tinham uma pequena pá/pica que utilizavam para sacar terra e preencher os buracos do caminho, eram simultaneamente “ retroescavadora” e “cilndro”, aquilo era a forma mais baixa de vida em Marrocos, recebiam das pessoas que percorriam aquela estrada. Ali passavam a sua juventude, de dia trabalhavam, e à noite dormiam nas tendas que estavam próximas.

Na arte do regateio, os árabes já me chamavam berbere, também diziam, que sou louco; já são tantos a dizer o mesmo que começo acreditar que preciso mesmo de tomar comprimidos para a loucura.

 

-7º dia

Partimos de Zagora sem pressa, tal e qual os marroquinos. O fim da aventura para alguns estava a 8 h de viagem, aqui, as distâncias são medidas em horas.

Chegámos ao Hotel Siaha, 7 dias depois da maioria de nós se ter conhecido e encontrado pela primeira vez. Aí tive uma agradável surpresa. O carro estava intacto e lavado, o marroquino que tinha pedido dinheiro para guardar o carro, manteve a sua promessa; na altura duvidei que fosse realizar quaisquer um dos trabalhos.

Fomos a um restaurante junto à praça jamaa el Fna para apreciarmos um buffet marroquino (12€), mas antes do jantar convívio, ainda deu tempo para comprar alguma pastelaria tradicional para se comer em família ao redor de um chá “made in Marrocos”, feito em Portugal. 

 

 

Marrakech - Reguengos de Monsaraz, 25 Abril 04

 

Comemora-se hoje em Portugal o dia da liberdade, eu estou a 600 km de regressar a esse país à beira mar plantado.

O toque de alvorada foi às 07h00 apenas para mim; tomei um pequeno-almoço não muito reforçado como é meu apanágio, porque ainda estava satisfeito do buffet do dia anterior.

Abasteci o carro com gasóleo 350 (0.70€), mais caro que o normal, mas compensa porque fiz mais de 500 kms e ainda não atingi o meio depósito. Feitas as contas, deveria demorar 8 h para chegar a Tânger e apanhar o ferry das 17h00; à medida que o tempo ia passando fui tendo a sensação que era possível fazer o check-in às 14h30. A minha vontade de passar o sufoco daquele tipo de condução era tal, que resolvi arriscar e comecei andar a 140Km/h na auto estrada, o meu coração estava com mais rotação que o motor, faltavam  mais de 100 kms e então pensei “ vou mais devagar, almoço tranquilamente no caminho, e aprecio o momento”. Em boa hora o fiz.

Parei numa zona de descanso com restaurante em Assilah para almoçar. O peixe frito desta localidade tem muita fama - o roteiro marroquino falava desta maravilhosa iguaria. Eu comprovei-o.

Tânger, rampa de lançamento para um mundo novo, a poucos metros do meu campo de visão estava o “foguetão” para Espanha. Eu ia atento a tudo o que mexia, e como os sinais de trânsito não se movem em Marrocos, não parei num Stop. “Por sorte” estava por ali um polícia que teve a amabilidade de mandar-me parar e chamar-me atenção desse pormenor depois de pedir todos os documentos do carro, dizer com voz rude e áspera que eu tinha feito algo de errado (não entendia nada do que dizia), naquela altura, nem francês, nem árabe me safavam daquela embrulhada. Pensei “radar não era, porque vinha devagar, só podia ser traço contínuo ou sinal de trânsito”, apontei para o sinal, e com um pouco de estupidez natural perguntei se “era aquilo”. O polícia rendeu-se ás armas que lhe apresentei e disse “Yo hablo espanhol” estava safo. Expliquei-lhe então que não vi o sinal, porque estava a conduzir há 8 h, tinha andado 7 dias de btt pelo médio e alto Atlas e estava cansado; quando deu conta estava a ver as fotos na máquina digital e a ouvir falar de Morocco 2010 e de Luís Figo. O segredo está em falar aquilo que as pessoas querem ouvir.

Se para entrar em Tânger era difícil, sair nem se fala; alguns metros antes do porto, fui interpelado por um portageiro chamado Mustafá, que fez questão de acompanhar-me até agência do fast-ferry para comprar o bilhete. Ele mexia-se como “peixe na água”. Fomos novamente a outra agência trocar o bilhete por um voucher, as minhas dúvidas e receios nunca permitiam que lhe passasse os bilhetes e o passaporte para a mão, apesar da sua insistência. Deixou-me só a uns bons metros da alfândega depois de dizer que o seu trabalho tinha acabado por ali e que tinha trabalhado para 100 Dh. Habituado ao regateio, com apenas 200 Dh no bolso, e sabendo que ainda me faltava uma série de etapas antes da saída, dei-lhe 1/3 do dinheiro que tinha, e disse-lhe que o resto era para os “outros abutres” que já andavam a rondar perto de mim. Segui a técnica da imitação e coloquei-me numa fila junto da alfândega para carimbar o passaporte; peguei no carro, aguardei e neguei diversas vezes mais qualquer tipo de ajuda. Ali fiquei, pensando que tudo estava bem, quando observei que ainda faltava assinar a 2ª folha das 3 que tinha recebido à entrada em Tânger. Outro portageiro mais atento disse -“português passaporte assinado, segue”- abriu um corredor no meio dos outros carros para que pudesse passar, depois, só à minha 3ª nega é que lhe dei as folhas para levar ao polícia para assinar. Como pagamento, dei-lhe o restante dinheiro -isto aqui é mesmo assim, não à volta a dar, temos de lhes dar uma propina para os papéis circularem-, todos os portageiros têm um cartão que os autoriza para exercer aquele tipo de actividade. É como se os “carochos” portugueses (arrumadores de carros), que também recebem propinas de todos nós, tivessem autorização do estado português para trabalharem dessa forma.

Enquanto aguardava que o ferry atracasse, olhei para o voucher e reparei que tinha sido enganado. Venderam-me um bilhete para 1 voiture e 1 enfant (paguei o preço de um adulto), não era engano, é prática corrente entre os guias e o indivíduo da agência.

Já ao final do dia cruzei o estreito de Gilbraltar, e Graças a Deus cheguei a casa vivo com uma série de muitas e boas recordações.

 

Reguengos de Monsaraz, 25 de Abril de 2004

 

Ricardo

 

 

 

 

info@nomadasport.com     Tel: 686.24.60.04     www.nomadasport.com

Organización Técnica ARAWAK Viajes - Cicma 893